sábado, noviembre 24, 2007

Hoy toca: primavera



Han quedado atrás los caminos oscuros.
Hoy camina por encima de todo lo puede cegar, y se ríe de ella misma al recordarse inmersa en aquella espera de nadas.
Mientras camina, algo va cambiando bajo sus pies y se dispersa la niebla del miedo.
Si vuelve la vista atrás, todo lo que ve es tan confuso...
Está saboreando el camino por la acera soleada y no permitirá que vuelva a nublarse su horizonte. Ahora sabe que nunca estuvo tan perdida, solo le costaba aceptar que las cosas no son tan negras.
Tal vez tenga la sensación amarga de haber perdido demasiado tiempo, pero reconoce que aquella niebla que la sumergió en los errores, le enseñó a conocerse mejor, consiguiendo ganar más cosas de las que perdió.
Alargó su mano para salir de aquél cementerio y le sorprendió la cantidad de brazos a los que pudo aferrarse.
Desde hoy escribe palabras nuevas, optimistas, más sinceras que nunca, porque por primera vez no le da miedo la luz. No quiere perderse conocer a la persona en la que se ha convertido.
No importa ahora el frío del invierno, ha llegado su primavera y esta vez sabe que es para siempre.

martes, noviembre 13, 2007

Hoy toca: Prohibido amar.


En la seguridad de los cuatro rincones que rodean su espacio, donde puede controlar la mas leve variedad de la luz y las cosas comunes, el cambio de lo que ocurre afuera apenas puede rozarle la piel.

Decidió hace tiempo desterrar las palabras brillantes en el fondo de algún cajón junto a los sueños improbables y demás enseres inservibles como cero, nada o amor. Los colocaba cuidadosamente para que todos cupiesen en el mismo lugar y es costumbre desde que pensó que los caminos no le servían.

El leve ruido de una hoja desprendiéndose a destiempo de su rama parece provocar una cadena de situaciones incontrolables con exceso de velocidad.
Le gusta los silencios vacíos para llenarlos con pensamientos absurdos, como se llenan los estantes con utensilios inútiles.

Las reglas que se marca no las rompe nunca, como la de no acordarse de las personas que se marcharon o de los que le hicieron llorar; pero olvida a menudo abrigarse cuando hace frío o llevar paraguas cuando el cielo anuncia lluvia: al cabo le divierte sentir el cosquilleo de las gotas de agua resbalando por su rostro.

Otras cosas le hacen sentirse bien, contemplar bajo un árbol las tardes soleadas y de quietud, la sonrisa de un niño, el ladrido del perro jugueteando mientras él riega el jardín, los chasquidos de la leña quebrándose en el fuego del hogar, sembrar la huerta...la lluvia. La lluvia le gusta, con su olor del verde húmedo y de tierra mojada. El viento no. El viento le disgusta y las tormentas amenazando tejados.

Fue en tiempos de tormentas apocalípticas cuando se tatuó en el corazón: esclavo de lo que sientes y expresas. Dueño de lo que callas.

Desde entonces cree firmemente que es alérgico al amor y que no es bueno dejar que escriban en su corazón.

miércoles, noviembre 07, 2007

el jardín de las leyendas.



De entre el verde del jardín sin rejas más bello que jamás has visto, surgen otros caminos desde sus mansos prados hacía montes salpicados de madera que parecen llegar hasta viejas leyendas. La brisa nocturna crea fantasmales nieblas y te sumerge poco a poco como caricia tierna en su húmedo abrazo. Un sopor te sosiega, te mece en la noche y como si por cientos de siglos así fuera, te haces parte del jardín y su leyenda.

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domingo, noviembre 04, 2007

hoy toca: ventana abierta.






Abro la ventana para que entre el aire y se escapan los silencios.



Amalgama de todo lo presente. Palabras...



Palabras que se escapan, fluyen a un mismo tiempo en la elipse del reloj con matices opuestos; a este lado tú y al otro las cosas que apenas importan.



Noto tu sonrisa y un viento suave lo inunda todo.



Dejaré la ventana abierta. El paisaje que muestra no es mio, sino para ti.



Se escapa el tiempo en relojes de agujas de cucú, pero tras esta ventana abierta, tú. Palabras.
Palabras revoloteando con alas de libertad, rompiendo todas las distancias y todos silencios.



jueves, noviembre 01, 2007

hoy toca: Guardo.



Guardo una colección de decepciones: grandes, pequeñas, esperadas, imprevisibles...y no las cambio por nada. Cada una de ellas fue una lección de la que aprendí. Guardo sueños que nunca se cumplirán. Tampoco los devuelvo; nacieron de esperanzas para algo nuevo y mejor. Las lágrimas que inundaron océanos, fueron antes montañas de sonrisas.


El sabor del primer beso que dí, las suaves caricias, el abrazo más tierno, no los borró el último reencuentro para el adíos.
Guardo un collar hecho con todas sus palabras, pintado con todos los colores que ví en sus ojos para adornar mi pecho en días en que su ausencia me asalta y me lastima.
Son solo sentimientos guardados, a la espera de un dueño que, ya sé, nunca encontraré. Sentimientos que mojan mis zapatos viejos, calados por el agua de una noche grís.
Y a pesar de todo, nunca fui tan feliz.