Qué extraña sensación estar de nuevo sentada delante del teclado. Quisiera, como entonces, escribir con todas las vocales, como cuando escribía en
sus manos todos mis secretos.
Cientos, miles de palabras agolpándose en mi mente. Mis dedos se hunden en el teclado sin marcar las vocales exactas y no consigo el ritmo de los antiguos acentos. Se hace tan extraño como hablar un idioma que nunca oí. La misma sensación cada mañana al despertar de las sombras. Me miro en el espejo y apenas me conozco. los silencios se congelan en los reflejos de esta luz primaveral.
Mis ojos se pierden absortos en lo que nunca volverá a ser. Me aliso los párpados hinchados. Me embeleso un instante en mis labios mientras tararean una canción a la añoranza.
El revoloteo de una paloma en el alfeizar me devuelve a la rutina y quiero ser ella, con sus alas plateadas, ajena a los designios de labios inasibles. Me ducho, seco mi cuerpo desértico de abrazos.
El corazón lleno de disfraces y hoy viene desnudo.
Me maquillo: polvos sonrosados en las mejillas,máscara en las pestañas y corrector en las ojeras para parecerme a quien fui.
Releo el texto de este post con la esperanza de encontrar lo que busco. Páginas en blanco dirían mucho más de lo que pude escribir aquí. Se camuflan las preguntas.
No hay respuestas que ponga orden a este caos de errores, a esta gran mentira que es ahora mi vida.
sus manos todos mis secretos.
Cientos, miles de palabras agolpándose en mi mente. Mis dedos se hunden en el teclado sin marcar las vocales exactas y no consigo el ritmo de los antiguos acentos. Se hace tan extraño como hablar un idioma que nunca oí. La misma sensación cada mañana al despertar de las sombras. Me miro en el espejo y apenas me conozco. los silencios se congelan en los reflejos de esta luz primaveral.
Mis ojos se pierden absortos en lo que nunca volverá a ser. Me aliso los párpados hinchados. Me embeleso un instante en mis labios mientras tararean una canción a la añoranza.
El revoloteo de una paloma en el alfeizar me devuelve a la rutina y quiero ser ella, con sus alas plateadas, ajena a los designios de labios inasibles. Me ducho, seco mi cuerpo desértico de abrazos.
El corazón lleno de disfraces y hoy viene desnudo.
Me maquillo: polvos sonrosados en las mejillas,máscara en las pestañas y corrector en las ojeras para parecerme a quien fui.
Releo el texto de este post con la esperanza de encontrar lo que busco. Páginas en blanco dirían mucho más de lo que pude escribir aquí. Se camuflan las preguntas.
No hay respuestas que ponga orden a este caos de errores, a esta gran mentira que es ahora mi vida.
Solo el recuerdo de aquella noche. La explosión de ternura saliendo a cada roce de sus ojos se resiste a ser olvidada en cajones de caoba. Se quedará conmigo como el mejor de los momentos, en silencio, para que nada lo ensucie, pero con el énfasis de todos los acentos y todas las vocales.

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